Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1047
Noticias del Museo Funerario:

Museo Histórico Saavedra

El Museo Histórico Cornelio de Saavedra, rodeado por un extenso parte, está recostado sobre la avenida General Paz, límite en la ciudad de Buenos Aires y los partidos de San Martín y Vicente López.

Información general

Horario
Martes a viernes de 9 a 17hs. Sábado, domingo y feriados de 10 a 20hs. Lunes cerrado.

Entrada
General $5. Martes y viernes gratis

Teléfonos
Tel.: 4572-0746 / 4574-1328

E-mail
museosaavedra_ecultural@buenosaires.gob.ar

Dirección
Crisólogo Larralde 6309

Historia

El Museo histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra nació el 6 de octubre de 1921 y está emplazado en medio del Parque General Paz.

El museo abre sus puertas el 6 de octubre de 1921, con el nombre de Museo Municipal de Buenos Aires. Así se hace efectivo el deseo de Ricardo Zemborain (1872-1912), quien por voluntad testamentaria había legado sus colecciones artísticas e históricas a la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Ricardo Zemborain (1872-1912) Fotografías vitrificadas de la casa Mathieu Deroche. 39 Bol. Des Capuchines 5. París, Año 1900.

Su primera sede funciona en la planta alta de Corrientes 939. En 1936, debido al ensanche de la calle Corrientes, se traslada a Cerrito 281, y en mayo de 1937, a Quintana 84-88. En 1941, la Comisión Interventora de Vecinos del Concejo Deliberante resuelve destinar “el edificio existente en la ex estancia Saavedra para sede del Museo” y decide darle el nombre “Cornelio de Saavedra”.

La sede actual del museo fue la casa de la chacra de Luis María Saavedra, construida entre 1870 y 1880, típica villa de familia pudiente de arquitectura italianizante, planta en forma de “U”, techos de azotea con pretil y pórtico de líneas corintias; contaba también con dependencias para el personal de servicio, vivienda para el mayordomo, cocheras, galpones para la cría de toros y caballos, corrales para ovejas, cabras y cerdos, un hermoso palomar y un tambo. El arquitecto Manuel Domínguez modifica la casa adaptándola al estilo de las quintas aledañas a Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX. La obra significa la mutilación de la hermosa casona de Luis María Saavedra, típico exponente de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XIX. Así, el 25 de mayo de 1942 el viejo museo abre sus puertas en su nueva y definitiva sede.

Poco después, en 1947, se decide integrar las colecciones del Museo de la Ciudad de Buenos Aires que funcionaba en Fray Cayetano 65, del barrio de Flores. Se recuperan parte de sus colecciones y, con ellas, su propósito original vinculado con la historia de la Ciudad desde su fundación hasta el presente. En 1964 se incorpora un segundo edificio y en 1980, con motivo del notable incremento patrimonial, un tercero con el que se conforma la actual estructura edilicia. En sus diez salas de exhibiciones permanentes se expone el patrimonio del Museo, que desde 1921 se fue enriqueciendo a partir del núcleo fundacional de Ricardo Zemborain, cuyo objeto es ofrecer diversas reflexiones sobre la historia, la política, la economía y la vida social a partir de sus colecciones de platería urbana, mobiliario y objetos de arte y decorativos (en dos ambientaciones de un salón porteño de la primera y de la segunda mitad del siglo XIX), peinetones y alhajas femeninas (colecciones Miguel Gambín y Zemborain), vestimenta y elementos de las modas y las costumbres masculinas y femeninas de siglo XIX, y platería rural (Colección Alfredo y Sara Davis de Keen).

Un amplio panorama del pasado conforman los testimonios del proceso emancipador de Sudamérica (desde las invasiones inglesas hasta la Independencia); el complejo proceso de la Confederación Argentina (colecciones Andrés Lamas y Ricardo Zemborain); y la siempre agitada historia monetaria (una de las más importantes colecciones de numismática del país).

El Museo Saavedra intenta reflexionar sobre lo que muestran y ocultan sus colecciones, así como las posibles y distintas lecturas que ellas admiten. Es que, originalmente los museos de historia fueron concebidos, y éste no es la excepción, más como espacios de veneración laica que como espacios de reflexión y conocimiento. En palabras de Nietzsche: “mientras el pasado tenga que ser descrito como algo digno de ser imitado, como imitable y posible otra segunda vez, corre, ciertamente, el peligro de ser distorsionado, de ser embellecido, y se acerca así a la pura invención poética; incluso hay épocas que no son capaces de distinguir entre un pasado monumental y una ficción mística porque exactamente los mismos estímulos pueden extraerse de uno y otro mundo” (Friedrich Nietzsche Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida (Segunda Intempestiva). Madrid, Biblioteca Nueva, 1999.

De esta manera se ha constituido un patrimonio de más de veintitrés mil objetos, cuya variedad permite obtener una amplia visión de la historia de Buenos Aires, una ciudad que fue capital de un virreinato, de una provincia y de la Nación, en los aspectos políticos, sociales y económicos, y disfrutar al mismo tiempo de la calidad artística de las mismas.

El Museo Histórico Cornelio de Saavedra, rodeado por un extenso parque, está recostado sobre la avenida General Paz, límite entre la ciudad de Buenos Aires y los partidos de San Martín y Vicente López. Este magnífico espacio verde fue el jardín de la chacra de don Luis María de Saavedra, y allí funciona la calesita del Bicentenario, inaugurada en 1943, y reconstruida en 2009 a partir de la iniciativa de los vecinos del barrio de Saavedra, del Ministerio de Cultura y del Programa Puertas del Bicentenario del Gobierno de la Ciudad.

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