Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1109
Noticias del Museo Funerario:

Basílica Santa Rosa de Lima

Ubicada en el barrio de Balvanera se encuentra este templo católico destinado a Santa Rosa de Lima, patrona de la Independencia Argentina.

La construcción del Santuario comenzó en 1926 con la colocación de la piedra fundamental siendo padrinos el por entonces presidente Marcelo T. de Alvear y tres prestigiosos ciudadanos de la época: Angela Unzué de Alvear, Félix de Alzaga Unzué y la condesa María Unzué de Alvear. Sin embargo fue inaugurado recién en 1934, año en que se realizaba en Buenos Aires el Congreso Eucarístico Internacional, siendo bendecida por el cardenal Eugenio Pacelli, futuro Papa Pío XII, en un acto que constó con la presencia del presidente de la Nación Agustín P. Justo y del arzobispo de Lima, monseñor Pedro Farfán, quien donó un relicario con reliquias de los santos latinoamericanos. La consagración tuvo lugar el 30 de agosto de 1941, día en que fue declarada basílica. Hoy es considerada Monumento Histórico Nacional.

El arquitecto del proyecto fue el noruego Alejandro Christophersen, una de las principales figuras del eclecticismo local, muy prolífico en nuestro país y en toda su obra, haciendo uso del amplio repertorio arquitectónico de la época, aprendido de la Ecole des Beaux Arts de París. Es el autor también del Palacio Anchorena, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el Café Tortoni o la Iglesia Ortodoxa Rusa frente a Parque Lezama entre tantas. La construcción estuvo a cargo del Ing. Andrés Millé.

Según el mismo creador de la obra, el estilo del templo fue catalogado como “románico-bizantino de Perigord”, el cual, según reconoce Christophersen, fue la Catedral de Saint Front en Perigueux, Francia, obra de Paul Abadie, la fuente de inspiración que dio origen a este proyecto.

En su fachada, podemos observar un rosetón en forma de cruz, por debajo una imagen de Santa Rosa con el Niño en un templete.

La iglesia se levanta sobre una enorme cripta que ocupa todo el territorio del terreno y que hace las veces de cimiento, donde sobresale su exterior revestido de ladrillos rojos, granito y piedra y techos de teja italiana.

Por encima de sus tres puertas de acceso se exhiben cúpulas revestidas de cobre y mosaicos ornamentales: sobre la entrada principal el escudo papal y en las laterales los escudos de Argentina y Perú, país de origen de Santa Rosa. Una de estas cúpulas se destaca por su imponencia, culminando con un mirador. El altar principal de la cripta fue realizado en Italia y está coronado por una réplica de La Piedad de Miguel Ángel. El altar lateral está consagrado a Santa Teresita de Jesús.

Mientras se terminaban las obras, las celebraciones tenían lugar en la cripta, la cual tiene acceso propio por Av. Belgrano, y en ella descansan los restos de Pbro. Rodolfo Carboni, párroco desde 1937 hasta 1960, y fundador de la congregación de Hnas. Auxiliares Parroquiales de Santa María y los restos de quién donó el lugar doña María Unzué de Alvear junto a la de su esposo e hijo.

En su interior, observamos detalles de suntuosidad ya que cada pieza de su arquitectura es un tesoro. El edificio consta de una gran nave central cuya cúpula de importantes dimensiones, está sostenida por 18 columnas de mármol Cipollino griego de tonalidad verde oliva, haciendo juego con los zócalos y frisos revestidos en mármol Tynos; y dos naves laterales con altares. La cúpula central destinada a recibir un fresco en su bóveda, originalmente fue de revestimiento de piedra y termina en una linterna en forma de torre que provee de luz al templo. También las pilastras y columnas de sostén de las galerías y el coro fueron realizadas en Cipollino.

Sobre la nave derecha, se lucen las imágenes de San José, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Antonio de Padua. Sobre la nave izquierda, el Sagrado Corazón de Jesús, Nuestra Señora del Carmen y San Roque.

El ábside está decorado con mosaicos venecianos que alberga un altar mayor de mármol italiano de Carrara con fondo de oro. En él se ubica una imagen de Santa Rosa de Lima con el niño, sobre el sagrario, flanqueada por cuatro pequeños iconos de estilo bizantino, bajo un baldaquino de mármol.

En el presbiterio también hay mármoles de diversos colores en zócalos y frisos.

La santa que da nombre a la basílica tiene su rincón particular con una estatua que la recuerda, un relicario y un cuaderno donde se le pueden escribir peticiones a la patrona del Perú.

También de carrara son las magníficas pilas de agua bendita y el púlpito italiano de Pietrasanta desde donde el sacerdote celebra la misa, de forma cuadrada e imágenes talladas con incrustaciones de oro de Santo Tomás de Aquino, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio. Es de destacar también, su maciza araña, con forma de cruz.

Los dos grandes altares laterales se destinaron al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen de la Medalla Milagrosa y fueron decorados con mosaico de colores.

El piso fue revestido en mármol Napoleón, con franjas de verde Alpes.

Desde la calle Pasco y Venezuela se accede a las dependencias de la iglesia. También sobre la calle Pasco se proyectó la construcción de un gran campanario con 26 campanas de carrillón.

En 1978 se celebró con gran solemnidad el cincuentenario de la erección de la parroquia. En esa ocasión, con el esfuerzo de la feligresía, se adquirió una casa en la calle Méjico 2745 donde, a partir del 31 de mayo de 1980, comenzó a funcionar el “Centro Comunitario Padre Carboni”, lugar donde se celebraba la misa dominical, se impartía la catequesis y se atendía a los necesitados. El 13 de noviembre de 1983 el Card. Aramburu erigió en ese lugar la parroquia María Madre del Redentor.

Santa Rosa nació en Lima, Perú, en 1586, con el nombre de Isabel Flores y Olivia. Poseía una belleza singular, motivo por el cual, siendo aún muy pequeña, su madre la llamó Rosa. A los 20 años, abrazó la espiritualidad, teniendo como modelo de vida a Santa Catalina de Siena. Con su dedicación hacia los pobres, los enfermos y los necesitados, se ganó el amor de los limeños. Falleció el 24 de Agosto de 1617 a los 31 años. En 1671, el Papa Clemente X la declaró Santa. El 30 de Agosto, se celebran las Fiestas Patronales. Fue declarada Patrona de América Latina, siendo la primera Santa del Nuevo Continente y el Congreso de Tucumán en 1816, la nombró Patrona Jurada de la Independencia de Argentina.

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