Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1047
Noticias del Museo Funerario:

Basílica del Santísimo Sacramento

La cripta del Santísimo Sacramento está debajo del templo, en Retiro; puede visitarse los viernes.

La ceremonia no se hará en el templo de San Martín 1039, sino en el que está en su subsuelo. A las 19, el vicario general del arzobispado de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza, celebrará una misa por el primer centenario de la cripta, que fue inaugurada en 1911, cuatro años antes que la basílica del nivel superior.

Ambos templos son del mismo tamaño –en cada uno caben unas 800 personas– construidos por un mismo arquitecto, el sacerdote salesiano Ernesto Vespiniani, y financiados por una única persona, Mercedes Castellano de Anchorena.

Levantados sobre el terreno desnivelado que bajaba al río, las dos iglesias fueron diseñadas con la intención de favorecer la adoración permanente del Santísimo Sacramento. Para esto, “traídos por la señora de Anchorena, vinieron en 1903 los sacerdotes de la Congregación del Santísimo que había fundado, en 1856, san Pedro Julián Eymard en París. La cripta va a llevar ese nombre”, dijo el padre Leopoldo Jiménez Montenegro, párroco de la basílica.

Curiosa arquitectura

Con un estilo románico más sencillo que el templo principal, la cripta está hecha con materiales de la calidad más alta que se encontraba en Europa a principios del siglo XX: piso granítico de Alemania; mármoles y luminarias de Italia; columnas de piedra de una sola pieza, y bancos de maderas de Brujas, Bélgica.

El altar, revestido de piedra ónix conserva una “joya que pasa inadvertida”, según el párroco, que es el baldaquino, donde se coloca la custodia con el Santísimo para su adoración. “Esa cúpula es una sola pieza de ónix muy difícil de conseguir”, dijo el padre Jiménez.

Al construir la cripta, Vespiniani quitó del proyecto inicial dos hileras de columnas, con las que Mercedes Anchorena mandó construir otra iglesia: Nuestra Señora de las Mercedes, hecha en su honor, en Echeverría al 1300, en Belgrano.

Jiménez Montenegro destaca que la cripta se construyó en sólo tres años y que siempre funcionó y funciona como iglesia. Está abierta al público los viernes, de 8 a 16.30, que es el horario de limpieza del templo principal, y los sábados, en los que se celebran casamientos en el templo “de arriba”.

El sacerdote también ofreció guiar a personas o grupos que quieran conocer en detalle la historia de la cripta en la que descansan los restos de la benefactora y los del cardenal Santiago Luis Copello, que fue muy amigo de los sacerdotes sacramentinos.

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